En la pasada reunión Diálogos por la Transformación, se tocaron temas sobre desarrollo económico de suma trascendencia para Manzanillo, como la reactivación del proyecto puerto Cuyutlán en una primera fase, conjuntamente con la ampliación de la infraestructura carretera y vialidades alternas, para despresurizar de una vez por todas la saturación del puerto de Manzanillo y poder proyectar la expansión futura a una escala mundial, recuperar competitividad logística, para satisfacer la creciente expansión del comercio exterior de México, en sintonía con la llegada de industrias en la modalidad Nearshoring (cerca de frontera), muy de actualidad con la salida de industrias de China, para estar cerca del gran mercado de América del Norte, tema que también tocó la gobernadora, pues informó de reunión con el Consejo de Empresas Chinas, para atraer inversiones de capital directo, para establecerse en el polígono industrial de Manzanillo preferentemente y aprovechar la ubicación geográfica estratégica, que tenemos hacia la Cuenca del Pacífico, así como factibilidad de abastecimiento de energía, sobre todo el gas natural que llega vía marítima a la regasificadora y electricidad por la termoeléctrica de ciclo combinado.
Lo importante en mi opinión es que se tenga definida una política de Estado para la expansión del puerto, como lo manifiesta la propia gobernadora, quien se muestra determinada para así hacerlo, creo es buena noticia, pues se requiere una muy eficaz gestión política, por la cantidad de recursos, así como inversión privada, que requiere un proyecto de este calibre, que tendría un efecto multiplicador regional, en todos los sectores productivos del estado.
Hoy por hoy Manzanillo es el puerto de más movimiento de contenedores en el país, con más de tres millones de TEU’s al año, logrado por condiciones macroeconómicas propicias, como la irrupción de China en el mercado global, pero sobre todo por el profesionalismo del sector aduanero y logístico de Manzanillo, con décadas de formación y desarrollo empresarial, así como el personal naval, tanto de la Marina mercante como de la Armada de México y las administraciones portuarias, como la actual con nueva denominación Asipona.
Así es que de algún modo se tiene la capacidad para manejar eficientemente una futura expansión portuaria con la ampliación del puerto Cuyutlán que eventualmente pudiera triplicar la capacidad actual, lo que ubicaría a Manzanillo a una escala de megapuerto, como un hub global, algo que no se logra por decreto.
Es muy importante también ser parte del corredor multimodal, con el Golfo de México y la aduana de Nuevo Laredo, puerta del medio oeste, EU y Canadá por el sistema de Ferromex.
Una derivación natural de esta expansión, sería un status de Zona Económica Especial, como lo tiene Singapur por ejemplo, para desarrollar un corredor industrial de alta tecnología para fabricar semiconductores y microchips y baterías automotrices de altísima demanda mundial, en sintonía con el T-MEC del cual formamos parte y en corto exportar a escala global.